domingo, 9 de diciembre de 2007

La era cyberpunk.

Arremetió hacia arriba, animado por el autoaborrecimiento. Y entonces – vieja alquimia del cerebro y de su inmensa farmacópea – el odio fluyó hacia sus manos. Justo antes de enterrar el aguijón del Kuang en la base de la primera torre, alcanzó un nivel de pericia superior a cualquier cosa que hubiera conocido o imaginado. Mas allá del ego, mas alla de la personalidad, mas alla de la conciencia, se movia; el Kuang se movia con el, evadiendo a sus agresores con una danza arcana, la danza de Hideo; y en ese mismo instante, por la claridad y la simplicidad de su deseo de morir, le fue otorgada la gracia de la interfase mente – cuerpo.
Vuestro Humilde Narrador.
* Fragmento de Neuromante, de William Gibson.